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Diez consejos para preparar tu casa de cara al frío

Se acabó el veroño. El frío ha llegado para quedarse durante varios meses. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ofrece un decálogo de recomendaciones para que te cueste menos adaptarte a las bajas temperaturas y que prepares el sistema de calefacción de tu casa
 

 

Pon a punto los radiadores

Antes de encender o cambiar la configuración de la caldera de casa, es importante que compruebes el estado de los radiadores y que funcionan correctamente. Si cerraste las llaves de paso de todos los radiadores o de uno en concreto cuando acabó la temporada pasada, acuérdate de abrirla y haz una prueba para chequear que el agua circula sin problemas. En el caso de que no sea así, consulta nuestra guía de purgado para saber cómo solucionarlo.

Comprueba la caldera

Independientemente de que a tu caldera le toque pasar o no la inspección este año, es conveniente que realices las siguientes comprobaciones antes de poner en marcha el sistema de calefacción: revisa la presión de la caldera y hazlo cuando esté en frío. Aunque generalmente la presión debe estar entre 1-1,5 bares (zona verde del manómetro), consulta antes el manual de instrucciones del aparato y asegúrate de cuál es la presión recomendada por el fabricante. Si tuviese una presión inferior a 0,5 bares, los más probable es que la caldera no funcione. Por suerte, las calderas suelen contar con un sistema de seguridad que las desactiva en el caso de presiones excesivamente bajas.

Si tu caldera también sirve para calentar el agua sanitaria, cámbiala a Modo inverno o Calefacción + ACS. Normalmente, viene indicado con los símbolos de un radiador para la calefacción y de un grifo para el agua caliente. Ajusta la temperatura de trabajo de la caldera. Si esta es de condensación, se aconseja que la temperatura sea de 55-60 ˚C. En el caso de una mixta (calefacción+ACS), la temperatura de salida del agua de los grifos recomendada dependerá de si se trata de un sistema instantáneo (40-50 ˚C) o de una caldera con acumulador incorporado (55-60 ˚C).

Revisa el termostato

El termostato es el dispositivo encargado de regular el encendido y el apagado del sistema de calefacción, por lo que hay que asegurarse de que funciona correctamente. Para ello, sube la temperatura ambiente y comprueba si la caldera se pone en funcionamiento. Después, baja la temperatura del termostato y chequea si el sistema se apaga. Recuerda comprobar las pilas si tu termostato es digital.

No te pases con la temperatura

Establece la temperatura de tu casa a 21 ˚C, algo tan sencillo como esto puede hacerte ahorrar hasta un 20 % de energía. Es mejor abrigarse un poco que ir en manga corta como si estuvieras en pleno agosto. Además, y aunque en muchos casos hayas oído que es más caro encender la calefacción que mantenerla encendida, conviene que tengas en cuenta que, a pesar del pico de gasto del encendido, si bajas la temperatura a 16 ˚C durante la noche, estarías ahorrando un 13% con respecto a mantenerla encendida a 20 ˚C.

Instala válvulas termostáticas en los radiadores

En ocasiones, tener un solo termostato para toda la casa conlleva que algunas estancias estén más frías que otras o que el calor en unas habitaciones sea excesivo. Si lo que quieres es regular la temperatura de los radiadores a tu gusto, te recomendamos que instales válvulas termostáticas.

Estas válvulas funcionan automáticamente y están compuestas de dos piezas: un elemento sensor que funciona mediante un fuelle lleno de gas: el gas se caliente a medida que aumenta la temperatura de la habitación, expandiéndose y provocando el desplazamiento de un pasador situado en la carcasa de la válvula. Esto reduciría el caudal de agua que atraviesa el radiador. La distancia entre pasador y fuelle puede modificarse girando el elemento sensor, cambiando así el punto de ajuste de la temperatura de la habitación. Una carcasa de la válvula: esta puede incluir un limitador que restringiría el caudal de agua máximo que atraviesa el radiador y garantizaría una refrigeración razonable del agua, incluso cuando el termostato solicite la máxima aportación de calor.

Ten abiertos solo los radiadores que vas a utilizar

Cierra tanto los radiadores como las puertas y las ventanas de las habitaciones que no utilizas hasta que necesites usarlas.

No cubras los radiadores

Cubrir los radiadores con elementos decorativos o usarlos como tendedero-secadora conlleva que la calefacción tenga que hacer un mayor esfuerzo para ofrecer la temperatura a la que la has configurado y, por tanto, un mayor consumo de energía.

Pon reflectores en los radiadores

Colocar un panel reflectante entre el radiador y la pared te ayudará a aprovechar y distribuir mejor el calor, recuperando entre un 10-20 % del calor que se pierde hacia el muro.

La decoración también aísla

Utilizar alfombras y cortinas de color oscuro para que absorban la radiación solar te ayudará a mantener e, incluso, subir la temperatura de tu casa. También lo hará usar cortinas dobles como, por ejemplo, una cortina fina que permita entrar la luz y el calor del sol y otra más gruesa que no deje pasar el frío nocturno. Otras formas de mejorar el aislamiento es cubrir las paredes con cuadros o estanterías (la temperatura de una pared donde hay un cuadro puede llegar a ser 1,5 ˚C más alta que una desnuda), o bien poner un zócalo para proteger del frío que sube del suelo.

Revisa el aislamiento de puertas y ventanas

Tapona la entrada de corrientes de aire colocando pequeños sistemas de plástico en puertas y ventanas. De esta manera, impedirás tanto la entrada de frío como la salida de calor y, además, ayudarás a mantener la temperatura interior de la casa. Si hay grietas en los muros alrededor de puertas y ventanas, séllalas con masilla resistente al agua por el exterior de la casa.

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